Desde la creación

El querer entender por qué de una sola alma surgieron dos seres, es como querer comprender cómo fue la creación del universo. 

Esto es algo que tu corazón entiende muy bien y lo asimila perfectamente, pero que quizá es difícil que la mente capte.


Los Maestros lo explican así: cuando fuimos creados éramos una sola energía pura que fue generando una nueva energía dentro de ella, en lo más profundo y puro de su centro, su corazón. Pero para hacerlo tuvo que dividirlo y convertirse en dos seres con diferentes personalidades.

Es por eso que se trata de una misma energía que por una necesidad de amor, de tener su otra parte similar que le diera todo el cobijo que como almas necesitamos, decidió dividirse.


Cada uno de esos seres se fue por diferentes caminos de evolución, hasta que, llegado el momento, se volviera a encontrar con su otra mitad, con su alma gemela, para no separarse jamás.

La grandiosidad del encuentro
Algunos consideran que el alma gemela puede ser una persona que es muy afín a nosotros en un plano amistoso, pero no es así.

El alma gemela es solamente esa persona que te corresponde con el amor sublime que se genera en la pareja, por lo que no puede ser tu mejor amiga o amigo.

Es una de las cosas que los Maestros tienen mucho interés en que sepamos, que realmente todos tenemos otra parte que debemos encontrar como parte de nuestra misión.

Ellos afirman que lo más bello de ese reencuentro es que desde el momento en que las dos almas se juntan se crea una energía grandísima.

Ésta sólo se genera cuando nos unimos por fin con nuestro complemento, con esa otra fuerza que nos corresponde para lograr el equilibrio en todos los aspectos, tanto físico como espiritual. 

Dicha enseñanza se nos ha dado en la Tierra desde la antigüedad a través de varios Maestros, de ahí el nacimiento de la historia de Adán y Eva, que es una alegoría de las almas gemelas.

Ella nos habla que Dios creó a Adán, quien por su misma necesidad de tener una compañera le pidió que le diera otro ser parecido a él para que lo amara. Así, Dios hizo a la mujer, pero tomándola del mismo cuerpo o energía de Adán. 

Ésta fue una de las formas en que los Maestros nos dijeron desde el principio de la creación que existían seres que se dividieron y uno a otro se crearon para ser dos humanos con diferente esencia, pero que partían de una misma energía.

La amenaza de los bloqueos
Recuperar a nuestra otra parte no es una cosa difícil, pero se llega a complicar porque existen diferentes factores que pueden bloquear ese mágico momento. 

Entre los más peligrosos está el relacionarnos con personas que no nos corresponden porque no son nuestras almas gemelas.

Muchos sentimos la necesidad de tener a alguien que nos quiera y por ello buscamos una pareja, y otra, y otra, tratando de encontrar en alguna de ellas eso que pide nuestra alma.

Pero con esto lo único que logramos es que esas energías "ajenas" se peguen a nuestro cuerpo como un contaminante.

Esas cargas pueden crear capas o barreras contrarias a la energía del alma gemela, además de que impiden que exista esa comunicación de corazón y espíritu con quien realmente nos corresponde.

En este sentido, también debemos ser muy cuidadosos si deseamos tener relaciones sexuales con quien no es nuestra alma gemela, ya que esto es un gran bloqueo para encontrar a tu otro ser.

La razón es que la energía que se genera en la relación sexual es muy poderosa y se pega en todos tus cuerpos, lo que hace que tu alma gemela no pueda asimilarla, y si llega a pasar a tu lado ni siquiera podrás identificarla por el cúmulo de energías de otras personas que ya tienes.

Si no se puede ser célibe, si es importante hablar con uno mismo y sentir qué es lo que realmente se quiere en la vida, si realmente se desea tener a quien nos dé la felicidad, lo que debemos hacer es rechazar lo que nos pueda bloquear.

Cabe aclarar que esto no significa que no podamos tener novios o novias, si no que es necesario tener cuidado de no tener demasiadas relaciones que puedan cerrar la puerta al verdadero amor.

De ahí la importancia de enseñar a nuestros hijos que hay un ser que realmente los va a amar, que los va a entender incondicionalmente y que les creemos esa conciencia de llamar al alma gemela para que al crecer ellos no sientan tan complicado actuar de una forma diversa a los demás.

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