ACEPTANDO MI RESPONSABILIDAD

“Tienes una gran responsabilidad contigo mismo, y  es una responsabilidad que tienes que aprender a recordar en todo momento.
Al principio, la lección tal vez parezca difícil,  pero aprenderás a amarla cuando te des cuenta de que es verdad y de que no es más que un tributo a tu poder.”
Parece que todo lo que ocurre en el mundo, en nuestras vidas, ocurre a pesar nuestro. Siempre
buscamos fuera a los responsables del desastre.  Mientras exista “otro” ahí afuera del que pensemos que depende la corrección de la situación, el impacto que vamos a tener en la resolución es insignificante ya que lo estamos generando desde el conflicto. Conflicto y
solución nunca se encuentran cuando yo creo ser la solución y el otro, ese que está ahí afuera es el conflicto.
Entonces ¿cuál es el camino? El camino es reconocer que el conflicto y la solución están en mí. Hay algo seguro y es que tengo un 100% para poder actuar desde mí y esto estará ayudando en mi porcentaje proporcional de responsabilidad en la solución al conflicto.
Y ¿cómo hacemos esto? Mirando el conflicto desde una nueva perspectiva que nos muestre una visión nueva del hecho, esto va provocar que surjan nuevas soluciones. Si yo me empecino y me mantengo en lo que creo que es mi razón, no avanzaré y el conflicto se enquistará. En cuanto tengo una nueva perspectiva desde donde mirar el hecho, veo surgir una nueva apariencia en el escenario y puedo asumir mi parte de responsabilidad y trabajar en solucionarla, suponiendo que esto es posible o bien sacar aprendizaje para que esto no vuelva a repetirse.
Con esto no quiero decir que cuando actuamos así el episodio en cuestión vaya a tener un final feliz, pero nos queda la satisfacción de saber que hemos puesto conscientemente nuestra mejor voluntad en el acercamiento hacia una solución más ecuánime.
Decía Albert Einstein que “ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el cual se creo". Por ello cuando surge un conflicto de la naturaleza que sea  no debemos obcecarnos y  quedarnos defendiendo  nuestra razón. Mirar más allá y verlo desde otras  perspectivas posibles, incluía la de ponerse en el lugar del otro y sentir como lo puede estar viviendo.
Si practicamos esto, nos vamos a ir transformando en personas más  flexibles, más humildes y  responsables tanto en nuestras elecciones como en la gestión de conflictos. Estamos constantemente eligiendo y pocas veces nos  hacernos responsables de lo elegido y sus consecuencias. Del mismo modo, cuando nos vemos involucrados en una situación conflictiva, debemos asumir nuestra cuota de participación en el mismo y aportar lo mejor de nosotros para alcanzar una solución.
Con esto evitaríamos situarnos en la  victima, evitaríamos ceder nuestro poder a terceros y cesaríamos de emitir quejas, evitando un desgaste de energía tanto  para el que la emite, como para el que la soporta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario