LA LEY SIEMBRA Y COSECHA

"El éxito siempre es cuestión de suerte. ¡Si no lo crees, pregúntaselo a cualquier fracasado!". Earl

Esto lo explico muy bien Newton con su ley causa y efecto, si plantamos lechugas no cosecharemos tomates. Es importante tener en cuenta que este principio tiene efecto en todo lo que hacemos y en todo lo que experimentamos.

Lo fascinante de esto es que nunca sabemos a ciencia cierta cuándo recibiremos nuestra recompensa; cuándo obtendremos los beneficios del tiempo y esfuerzo que invertimos. Pero las recompensas siempre llegan y la incertidumbre contribuye a hacer la vida más emocionante.

Nuestra salud mental y física, nuestro trabajo, nuestras relaciones personales, son gobernadas por esta ley que nos exige "pagar por adelantado".
Confucio dijo: “No hagas para otros lo que no quieras que te hagan a ti”.
Aristóteles sentenció: “Debemos comportarnos con el mundo como desearíamos que el mundo se comportara con nosotros”.
La Biblia dispone: “Haz a los demás lo que quieras que los demás te hagan a ti”.

En la vida no existe el azar, todo es resultado de una ley infalible. Cuando nos damos cuenta de que tenemos un gran poder creativo podemos hacer brotar esas circunstancias y esa es la forma de hacernos protagonistas de nuestras vidas, abandonado la creencia de que somos vapuleados por las circunstancias externas.

¡Empecemos abrir los surcos para sembrar!

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