EL PODER DE LAS PALABRAS

“El hombre es lo que él cree que es.” Anton Chejov.
Nuestras palabras determinan lo que recibimos, forjan nuestra actitud y determinan lo que vamos a atraer y experimentar.

Cuando deseamos seriamente sentirnos bien, en paz, tenemos que tener cuidado al hablar. Es importante que hablemos positivamente sobre nosotros mismos. No es posible sentirnos bien si no dejamos de quejarnos de nuestra propia persona, del trabajo, de los amigos, de los parientes y de todos los que nos rodean.

La mayoría de los pensamientos son sobre uno mismo y son en un 80% negativos. “No debería haber dicho que…”, “no valgo”, “nunca lo conseguiré”, “no puedo”…
Limítate a abrir la boca sólo cuando tengas algo positivo o constructivo que decir. Te encantará el cambio ¡Y también a los demás!

Pero todo esto hay que creerlo y hacerlo en serio, empezarás a sentirte bien cuando te lo propongas.

Es importante asumir la responsabilidad de los pensamientos y considerar seriamente que tipo de pensamientos queremos albergar en la mente…

Se requiere disciplina para ser conscientes de lo que pensamos y decimos, y esfuerzo para llevarlo a cabo.
Las palabras afectan a nuestro poder personal. Estas palabras se filtran constantemente en nuestro subconsciente y se convierten en parte de nuestro carácter.

¡Ojo a estas dos palabras!, “debo” y “tengo”, son de lo más debilitadoras, observaros atentamente y cambiarlas por “quiero” y “puedo”.

Debo ir al gimnasio - Quiero ir al gimnasio.
Tengo que dejar de fumar - Puedo dejar de fumar.

¿Observáis la diferencia?

“La mente puede conseguir todo lo que sea capaz de concebir y creer” Napoleón Hill

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